12 días para ver los mil cambios de Colombia
Sin correr maratón. Con café de verdad, montañas verdes y el Caribe para cerrar.
Reserva tu aventuraCinco lugares que cambiarán tu forma de ver Colombia
Capital en altura con energía urbana y cultura vibrante
Pueblo de montaña con café de verdad y valles verdes
Ciudad que se reinventa con energía creativa y sabor
Paraíso caribeño con playas vírgenes y selva tropical
Ciudad histórica amurallada con sabor caribeño
Cada día una historia diferente, todas juntas en un viaje
Bogotá no se presenta con calma: se siente. Altura, ritmo, luces que van encendiéndose temprano y esa energía de ciudad grande que te despierta incluso si vienes cansado.
Este primer día es para entrar suave: check-in, reunión de bienvenida y primeras coordenadas del viaje. Aquí nace el grupo.
Hoy Bogotá se mira primero desde Monserrate. Subimos en teleférico y, cuando la ciudad se abre como un mapa infinito, entiendes por qué este país engancha.
Bajamos con un escritor colombiano como guía. Caminamos por La Candelaria, Plaza de Bolívar, el centro histórico... calle a calle, entre arquitectura colonial y murales.
Madrugón con propósito: vuelo a Pereira y cambio radical de escenario. Salento nos recibe con balcones de colores y aire fresco.
Por la tarde: tour del café y tejo. El deporte nacional donde la puntería importa... pero la risa importa más.
Caminata suave al Valle del Cocora. Las palmas de cera, altísimas, casi surrealistas. Es de esos paisajes que te obligan a parar y mirar.
Por la tarde: Salento sin mapa. Tienditas, café, compras, y mirador para despedir el día.
Van privada rumbo a Medellín. El paisaje se transforma por tierra, playlists improvisadas, historias que no salen en las reuniones.
Medellín: moderna, vibrante, con sabor de barrio. Noche para caminar, comer rico y sentir que aquí pasan cosas.
Excursión a Guatapé: color, lago, aire limpio. La Piedra del Peñol: subes escalón a escalón y arriba te espera una vista brutal.
Después, paseo en barco: brisa en la cara, fotos sin esfuerzo. Volvemos a Medellín con el cuerpo contento.
Comuna 13: arte urbano, escaleras, música, historias de transformación. Energía que no se puede fingir.
Luego, tour por el centro: plazas, calles con vida, rincones que mezclan arquitectura y cotidiano.
Vuelo a Santa Marta y hasta el hostal cerca del Parque Tayrona. Cambia el tempo: calor caribeño, sal en el aire.
Tarde para hacer lo que el cuerpo pida. Modo relax activado.
Caminamos hacia Cabo San Juan entre selva y senderos. Aventura suave: sudas un poco, ríes mucho.
De pronto aparece el mar como premio. Playa, baño, descanso. El grupo se siente... grupo.
Plan súper simple: playa y relax. Surf, yoga, masaje o cócteles mirando caer la tarde. No hay que demostrar nada: solo estar.
Van privada a Cartagena. Tour por la Ciudad Amurallada: calles que parecen escenario, balcones con flores.
Noche libre para cenar donde huela mejor. Cartagena se queda contigo.
Pasadía en resort de lujo en Islas del Rosario. Lancha, mar abierto y paleta de azules que parece trampa.
Día de hamaca mental: sol, agua, descanso. Para recargar y disfrutar sin justificarlo.
Último desayuno, últimas bromas, últimos "te paso las fotos". Nos despedimos con un poco de pena, y con la certeza de que algo se movió.
Colores, sabores y momentos que quedan para siempre
Cartagena
Cartagena
Cartagena
Guatavita
Salento
Medellín
12 días para ver los mil cambios de Colombia sin correr una maratón
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